viernes, 11 de septiembre de 2009

Carola, no es una tortuga asesina

Hoy hemos descubierto que Carola es inocente. Casualmente descubrí unas pistas y aplicando la lógica elemental como un Holmes cualquiera, se ha podido inferir la inocencia de Carola.
Culpables de la casi extinción de nuestros peces, no solo lo son los pájaros, que como prueba de su delito han dejado los últimos días cantidad de excrementos encima de los papiros y de la cabeza de león. También lo somos nosotros. Cuando colocamos el bonito farol marinero para alumbrar el estanque, pusimos el cable pegado al techo. Bueno, pues los pájaros han conseguido despegar algunas de las grapas que lo sujetaban al techo y colocándose en el cable acechaban a los pobres pececitos, que así han ido perdiendo la vida.
Solución quitar el cable y el farol ha pasado a ser solo decorativo, no tendrá luz, pero todo sea por una vida más longeva para nuestros peces.

También hemos hecho más cosas. Hemos recogido la cosecha de uva, dos racimos de uva moscatel deliciosa y la cosecha de peras, creo que han sido cinco o seis, que por supuesto estaban buenísimas. También hemos recogido tres o cuatro higos y hay más pendientes de madurar.
Los tomates, berenjenas, alubias verdes, pimientos, acelgas y pepinos son ya más escasos. Hoy hemos colocado también una malla para preservar los cuatro o cinco melocotones que aunque no han madurado, ya habian picoteado los pájaros.
Y no quiero terminar sin daros una original receta. Yo todavia no la he probado, pero estoy en ello. Me la ha dado mi vecina, que dice se la enseñó su madre. Para realizarla me ha dado hasta las manzanas. Es muy sencilla. Se trata de tortilla de manzana.
Se pela y se parte la manzana como la patata, se frie, con o sin cebolla y después se cuaja. Exactamente como si fuera una tortilla de patata, pero en lugar de patata manzana.
Espero que os guste.

2 comentarios:

c dijo...

Me alegro que al fín se haya demostrado la inocencia de Carola, la pobre ya estaba cargando con las culpas, sin poder defenderse.

Carmen dijo...

Es cierto, al final como decían por ahí, la inocencia brillo con su propia luz y el culpable fue "castigado" con la desaparición de su "atalaya" desde donde atacaban de forma implacable.
Quince peces han perdido su vida, pero al menos cinco la han salvado y Carola puede nadar con la cabeza muy alta. Y como pago de nuestras sospechas, nos quedamos sin la luz de la lámpara.
Menos justicia se encuentra en los Tribunales.