viernes, 22 de febrero de 2008

Adios a Sicilia..

Hoy es nuestro último día en Sicilia. Mañana esperamos salir para Messina temprano, ya que son muchos kilómetros hasta Nápoles. Me ha gustado mucho Sicilia. Él ya conocía la isla, pero aunque había venido muchas veces, creo que esta es la vez que más la ha pateado.

Cuando llegamos a la isla, entramos por Messina y de camino hacia Aceriale, solo encontramos montañas, de hecho nos preguntábamos de donde había salido eso que nos contaban los historiadores de que Sicilia había sido el granero de Roma, pensábamos que era imposible. El día que fuimos a Piazza Armerina comprobamos que sí, que podía haber sido el granero de Roma y de más sitios. Esa parte de la isla está cubierta de suaves colinas, revestidas ahora de trigo.

Otra de las cosas que nos sorprendió era lo verde que estaba todo. Estamos en invierno y lo que no esperábamos era la exuberante vegetación que todo lo cubre y lleno de flores. Hemos contemplado los almendros en flor, los naranjos y limoneros llenos de frutos. Todo en la isla respiraba ya a primavera…

Hoy como despedida decidimos subir al Etna y nos lucimos, aunque también tuvo su encanto. Cuando nos levantamos vimos que había llovido y que había alguna que otra nube en el cielo, pero pensamos que sería como ayer y que en cualquier momento saldría un sol espléndido y desaparecerían las nubes. Bueno pues no. De camino al Etna, las nubes se cerraban cada vez más. En no muchos kilómetros subimos del nivel del mar hasta los 1150 metros, ya en la falda del Etna donde dimos la vuelta, ya que llegó un momento en que éramos incapaces de ver más allá de unos metros. La carretera que no era mala, por algunos sitios se estrechaba, había tramos de viaducto y eso sí, la ventaja que teníamos es que no podías ver cuantos metros había por debajo. Llegamos hasta donde había nieve, paramos y recogí unos trozos de escoria volcánica y decidimos despedirnos del Etna, sintiendo no haber podido llegar más arriba, por lo menos hasta la estación de esquí y el funicular que decían había más arriba, pero la verdad es que no tenía sentido ya que difícilmente podíamos disfrutar de ningún tipo de vista. Supongo que teníamos que haber hecho esta excursión cualquier otro día.

En fin, aprovechamos a la bajada y paramos en Zaffarea d'Etnea, donde descubrimos que lo típico era la producción propia y artesanal de miel. Todo con abejitas libando en los naranjos, limoneros, castaños, eucaliptos y miles de flores, plantados en las faldas del Etna y compramos un poquito, para poder compartir con familiares y amigos...

Valle o Colina...?

Hoy nos ha hecho un día divino. Él decía que este era un día de los que le gustan, pera vamos, a él y a medio mundo. Era perfecto. El caso es que cuando nos levantamos vimos que había llovido por la noche y durante el camino también llovió un poco, pero no importó, estábamos preparados para la lluvia: pantalones de cuero, botas..., y lógicamente me lucí… cuando llegamos a Agrigento hacia un día precioso, con un sol espléndido, el aire estaba límpio y con una luz perfecta. El día ideal para pasear por el ¿valle? de los templos. Y pongo valle de forma interrogativa, porque es un valle al estilo siciliano, no al estilo castellano. Quiero decir que los valles aquí están cubiertos de llamemos suaves colinas. De hecho en algunos sitios anunciaban “las colinas de los templos”, en lugar de valle de los templos, y la verdad es que se acercaría más a la realidad, pues la mayoría de los templos están encima de pequeñas colinas, pero como dice él, “Valle de los templos” es más comercial. Cuestión de marketing.

Llegamos no muy pronto al valle, cerca de las doce, aunque está a unos 180 kilómetros, una gran parte es por una carretera con muchas curvas y encima con tramos cortados y desvíos que hacían que el pobrecito navegador se volviera loco y tratara de enloquecernos a nosotros tambien, con la cantinela: “en el momento que pueda de la vuelta”, el caso es que se tarda más de dos horas en llegar, pero merece la pena. De todas formas, mañana haremos una excursión cortita, hay que descansar un poco de coche, desde que hemos salido de casa, el 15 de enero, llevamos más de siete mil kilómetros.

Bueno, os cuento por encima el valle de los templos, para que os hagáis una idea, Templos hay siete, unos mejor conservados que otros, pero todos bellos. He puesto como foto de la crónica el templo de la Concordia, por dos razones: una porque es el mejor conservado y de los más representativos y dos por su nombre, me gusta.

Además de los templos, había dos ágoras, la inferior y la superior, los restos de dos puertas, la II y la V, una necrópolis romana, unos arcos excavados en la roca en dirección al nacimiento del sol, llamados “Arcosoli Bizantini”, el Bouleuterion, el Ekklesiasterion, la Tomba di terone, el Gymnasium, la Villa Aurea: Centro multimedia y el Museo Arqueológico y una cosa muy importante, entre los templos de Giunone y de la Concordia, una cafetería con terraza, donde si bien te sableaban, también daban buen café, un zumo de naranjas sicilianas recién exprimido, excesivamente dulce para mi gusto y unos helados muy aceptables. En un día como el de hoy, os aseguro que era el sitio adecuado para sentirse como los propios dioses…

Seguimos con la orejas....

Hoy hemos estado en Siracusa.
Nos ha hecho un día muy bueno, unos quince grados y hemos aprovechado la
mañana para pasear por la ciudad, bueno en concreto por la isla Ortigia, que se encuentra unida al resto de la ciudad por dos puentes, y es donde se concentran la mayor parte de los monumentos de Siracusa. Hemos aprovechado el buen día para disfrutar sentados en sus terrazas, unos a tomarse un café, otras un helado…

Si tuviéramos que definir con pocas palabras actualmente la isla Ortigia, diríamos que está invadida por obras. Quitando el Duomo, que por cierto estaba cerrado, suponemos que por la hora, la mayor parte de iglesias y palacios que hemos visto estaban en restauración.

Empezamos el recorrido entrando por la puerta de la Marina, como no podía ser menos, para contemplar lo primero la fuente Aretusa, que es donde se refugió la ninfa del mismo nombre cazada por Alfeo, desde la antigüedad, es el símbolo de Siracusa. Tiene plantados unos papiros inmensos, por cierto que uno de los museos de Siracusa es el museo del papiro.

Siguiendo el borde del mar, llegamos hasta la punta de la isla, donde se encuentra el castillo Maniace, una fortificación que mira al mar y que no hemos podido visitar ya que lo estaban restaurando.

Seguimos callejeando hasta llegar al Palacio Bellomo, sede de otro museo, pero que no hemos podido visitar, ya que estaban restaurándolo... Cerca había unos baños hebreos, convertidos en hotel, y varios palacios e iglesias más que estaban… rehabilitando.

Seguimos hasta llegar a la amplia y soleada Piazza del Duomo, donde se encuentra la catedral construida sobre un templo dórico del siglo III a.C., varios palacios más y una terraza ideal para sentarse al sol y contemplar la plaza. De allí hemos ido a la piazza de Archimedes, (El Sabio favorito de Él, por su famoso principio…gracias a él los barcos flotan…), donde se encuentra la bonita fuente de Artemide, que representa la metamorfosis de la ninfa en fuente. Esta plaza está rodeada de edificios barrocos, uno de ellos el palacio Lanza, con las sugestivas ventanas bíforas, que se ven en varios palacios de la isla.

De allí pasando por el templo de Apolo nos fuimos a comer, para por la tarde dedicarlo a la zona arqueológica y al museo. El teatro, es uno de los más grandes construidos por los griegos, tiene 67 filas. Al lado del teatro había una latomía (cantera de piedra usadas como prisión en la antigüedad), en concreto la conocida como “la oreja de Dionisio”. Cuando iba a entrar en ella había dentro una pareja que hablaban bajito y se oían sus pasos y sus voces perfectamente desde la entrada, incluso se oía el aleteo de unas palomas que estaban en el techo al fondo de la cueva, y su altura será de más de cincuenta metros...

A continuación y apenas a unos metros, hemos visitado el anfiteatro romano, de época imperial, parcialmente excavado en la roca… y desde allí dando un pequeño paseo (de menos de un kilómetro, digan algunos lo que digan…), nos hemos acercado al Museo Arqueológico de Siracusa, para a continuación volver a casa a descansar, ya que mañana tenemos que madrugar, pues el viaje hacia Agrigento es más largo. Esperamos visitar el Valle de los Templos, pero esa es otra historia… Por cierto la oreja de hoy la pone Dionisio.

Dia horrible...?

Bueno hoy ha sido un día desastroso pero… con pequeñas alegrías. Os lo cuento.

Salimos de casa no muy pronto, ya que íbamos a ir solo a Piazza Armerina. Si ayer subió un poco la temperatura, ocho grados por la mañana, hoy hacia casi un día perfecto, algo más de doce grados, nada de viento... Apenas salimos de casa vimos el Etna, por supuesto todavía cubierto de nieve, pero con dos fumatas en dos de sus tres cráteres que subían rectas hacia el cielo, ya que no hacía nada de viento.

Íbamos bien abrigados, descansados y de camino fuimos oyendo un libro de Emilio Salgari, no muy agradable que contaba como a unas mujeres jóvenes, sus esposos viejos, les habían cortado la nariz y las orejas por mirar a unos jovencitos, la acción transcurría cerca de Afganistán… hay cosas que no cambian. Ya cuando estábamos llegando a Piazza Armerina, siguiendo las instrucciones del navegador que nos ha llevado de maravilla, busqué en los monumentos de la zona, la Villa Romana que íbamos a ver y enseguida calculó la ruta. Cuando pasamos por Piazza Armerina norte, vimos que ponía una indicación hacia la Villa Romana del Casale, pero como el navegador decía que faltaban 4 kilómetros para el desvío, decidimos hacer caso del navegador que hasta entonces, ya digo, nos había llevado a todos los sitios de maravilla. Así que siguiendo sus instrucciones nos metimos por una carretera algo estrecha y con muchas curvas, cuando llevábamos varios kilómetros nos dijo que nos teníamos que meter por un camino de tierra que salía de la carretera y que tenía unas puertas metálicas abiertas. Seguimos sus indicaciones algo extrañados y nos metimos por allí. Cuando aquello empezó a estrecharse y no había posibilidad de dar la vuelta, tuvimos que seguir adelante hasta que llegamos a una casa particular, donde un señor que trabajaba en unos naranjos nos miró bastante extrañado. Decidimos que estaba claro que por ahí no era y aprovechando una pequeña cancha de baloncesto que tenían, dimos la vuelta y salimos por donde habíamos venido.

Volvimos hacia Piazza Armerina para seguir las indicaciones. Después de perder las señales varias veces, volviendo de nuevo al sitio y cambiando de dirección, preguntamos dos veces, nos indicaron mal.., total que al final decidimos que era mejor volver a la carretera donde habíamos visto la indicación primera y entrar por allí. Pero antes y ya que estábamos en el pueblo y todavía era pronto, decidimos visitar El Castillo Aragonés y una basílica. Le indicamos al navegador que nos señalara como se iba al Castillo Aragonés y empezó a meternos por unas calles, que si las subidas eran de lo más empinadas, en las bajadas dabas por supuesto que habría suelo, ya que desde el coche no se veía… Las calles cada vez eran más estrechas y como en el camino anterior, no había un solo sitio donde se pudiera dar la vuelta, que no estuviera ocupado por coches. Llegó un momento en que la decisión era o seguir hacia adelante por una calle que parecía casi imposible que el coche cupiera o dar marcha atrás en curva, cuesta abajo y en una calle un pelín más ancha que la anterior, pero durante más de trescientos metros. Me bajé del coche, y vi que un poco más adelante había una calle por la que podríamos ir y que era hasta de dos direcciones, así que la única opción fue ir hacia adelante y como dijo él cortamos una oreja. El retrovisor del lado derecho roto, así que decidimos salir de Piazza Armerina y pasar del Castillo Aragonés, de la Basílica y sobre todo de sus calles...

Volvimos a la carretera, y nos metimos otra vez a Piazza Armerina por el norte y aunque no muy bien, conseguimos gracias a las señales y la intuición llegar a la villa. Como para entonces era alrededor de la una, para poder verla sin agobios, decidimos comer antes de entrar.

Llegamos a la entrada a las dos menos cuarto y mira tú por donde, resulta que cerraban a las dos. Cuando nos lo dijo el señor debimos de poner cara haba triste, porque el pobre y antes de que le dijéramos nada, nos dijo: venga pasen, sin billete, pero deben estar en la entrada a las tres como muy tarde. Total que entramos corriendo, había un montón de gente trabajando en los mosaicos, muchas de las salas estaban cerradas, pero aun así, mereció la pena la visita.

La villa, por la cerámica, las prendas de las imágenes representadas y las monedas encontradas, la datan entre los siglos III y IV d.C. No se sabe quien pudo mandar construirla, las dos hipótesis con más partidarios es que fue una villa imperial, o la vivienda de un “consularis”, o sea, el gobernador de Sicilia. Otros opinan que pudo ser la residencia de un recaudador (que digo yo, por la villa, recaudaba más para él que para el imperio), y algunos más y debido a una sala llamada “Cubiculum de la escena erótica”, creen que pudo tratarse de un prostíbulo. Pero la verdad, cuando ves la monumentalidad y belleza de la villa, lo lógico es aceptar cualquiera de las dos hipótesis primeras.

El caso es que después de haber visto las villas romanas y toscanas, tengo un problema. Si me toca la primitiva, no sé qué tipo de villa construirme….

Besos,

martes, 19 de febrero de 2008

Taormina

Hoy hemos estado muy viajeros. Por la mañana salimos temprano hacia Taormina, no muy lejos de Acireale, fuimos a visitar lógicamente el teatro griego. Se realizo en tres fases, la primera en el siglo III a.C., la segunda en el siglo I d.C y la tercera en el siglo II d.C. Es hermoso, pero no se que impresiona más si sus ruinas o las vistas que se contemplan desde el mismo: hacia abajo la bahía con sus playas a más de trescientos metros casi en vertical y el Etna hacia arriba imponiendo su figura. Hoy como estaba despejado y no hacia viento, se podía ver cómo de su cráter salía una columna de humo.
La verdad es que hoy me he acordado mucho de mi amiga Mery. De haber estado aquí habría salido corriendo de Taormina, a pesar de su calle peatonal llena de tiendas de las grandes marcas, restos de su pasado glorioso, cuando era la ciudad de veraneo de los grandes astros de Hollywood. Y os preguntareis, que puede hacer que Mery salga corriendo de una calle llena de tiendas que muestran en sus escaparates las últimas novedades de los grandes modistos y en rebajas…? Pues varias cosas, por un lado el humo que salía del Etna, la hubiera hecho abandonar no Taormina, si no Sicilia, pero sobre todo sus carreteras. Según subes a la ciudad contemplas por encima como éstas son sustentadas por columnas, como curvas terrazas colgantes a muchos metros de altura, que salen y entran en los túneles horadados en la montaña. Si Italia es montañosa, Sicilia es pura montaña y Taormina, como muchas de sus ciudades, se encuentra en la cima de uno de sus muchos montes.
Después de comer nos hemos acercado a Milazzo, por dos poderosas razones, una para contemplar las islas eólicas, y una de las islas en especial, la que lleva por nombre el del volcán Stromboli y la otra, porque hace unos cuantos años, Milazzo, era uno de los puertos visitados por Él con uno de sus barcos. Vimos como salían de su puerto un montón de barcos hacia las islas, pero ya era tarde y apenas hubiéramos podido verlas, así que dimos un pequeño paseo, contemplamos de lejos las refinerías, vimos su pequeño puerto y nos despedimos camino de un pueblo cercano, Tíndari, para buscar una madona que una amiga nos ha pedido que la llevemos. La estuvimos buscando en Taormina, pero no la encontramos. Como no estaba muy lejos de Milazzo, nos acercamos subiendo como no, una montaña. Arriba se encontraba el Santuario Maria SS. del Tíndari, además de varias tiendas con una bonita cerámica, donde compramos una mariposa para la fuente pendiente de terminar de nuestra casa, así como un reloj de sol para colgar en el jardín y unos imanes para el frigorífico, además de por supuesto la Madonna de Tíndari del encargo.
Y ya a la puesta de sol, volvimos para casa y al llegar cerca vimos una imagen preciosa... se estaba poniendo el sol en ese momento justo detrás de la cumbre del Etna, dándole un tono rojo al cráter del volcán. Una bonita imagen. Hice fotos desde la carretera, pero me parece que no es lo mismo….

Sicilia


Domingo, 17 de Febrero
Bueno, parece que no hemos entrado con buen pie en Sicilia. El caso es que cuando estábamos haciendo las maletas en Orvieto, Pachi decía de llevar casi, casi, toda la ropa, entre otra los abrigos forrados de puro invierno, y yo le recordé que íbamos al sur, que para qué íbamos a pasearlos, bueno, pues el Etna está cubierto de nieve. Hoy estábamos a cinco grados, pero hacía mucho viento y venía helado, la sensación térmica podía ser de cinco grados pero bajo cero… Por supuesto tampoco traje los guantes y hoy en Sicilia hemos pasado más frio que en Valladolid en pleno invierno. Al menos allí puedo forrarme, aquí si, me pongo varios jerséis, pero todos de algodón…
En fin, menos mal que Pachi no se ha pasado con el “mira que te lo dije…”, aunque ha tenido un pretexto perfecto para el “anda, vámonos al coche que nos va a dar algo…”
Hoy hemos estado en el centro de Acireale y en Catania. Hemos visto unos palacetes preciosos en ambas ciudades, pero sobre todo en Catania. También de pasada algunos jardines, pero no hemos entrado a visitarlos. Apenas hemos paseado un poco por el Paseo Marítimo, y la Piazza del Duomo, donde está la fuente del elefante, que le encantará a Alicia, ya que tiene la trompa hacia arriba. La catedral no la hemos visto por dentro ya que estaba cerrada y después de un corto paseo, hemos vuelto al coche, ya que el tiempo resultaba desagradable. A pesar del frio, habíamos decidido ir a unas termas que están a las afueras de Acireale, pero cuando hemos llegado sobre las cuatro estaban cerradas, no sabemos si por ser domingo, si porque era tarde, o porque cierran en esta época. Como no tenemos Internet tampoco pudimos enterarnos.
Para desayunar fuimos a un hotel, que nos habían dicho que tenía conexión. Había una zona wi-fi de Vodafone. Pagamos los siete euros cada uno de conexión, pero por problemas técnicos de la red no pudimos conectarnos. Parece que la conexión solo funcionaba para el pago… Esperemos poder entrar otro día con las claves que nos dieron.
Y ahora ya casi de noche, a las seis, escribo estas notas, para realizar una entrada cuando me conecte.

Estrecho de Messina


Sábado 16 de febrero.
Hola. Ya estamos en Sicilia. Para mi ha sido un viaje terrible. El miércoles como comentó Pachi, me levante con tortícolis, después de darme una crema que me dio Giovanna y tomarme un calmante, al día siguiente que salimos para Roma estaba mucho mejor, por lo que deje de darme la crema y no tome mas pastillas. Ayer viernes tampoco me molestó, así que decidí que ya estaba bien y hoy me he levantado con un poco de dolor, pero no mucho. Cuando desayunamos tampoco me tome nada, solo me di la crema y esperé a llegar a Sicilia para tomármelo después de una cena temprana y… ha sido horrible.
Los baches de la carretera, que en parte está hecha unos zorros, los adelantamientos, cambiando de carril, han hecho que tenga uno de los viajes peores de mi vida, y eso que Pachi ha ido con cuidado, pero claro, teníamos más de 500 kilómetros de camino y teníamos que llegar a las cuatro. En fin, en cuanto hemos llegado he sacado el calmante, he tomado un bocado por tener algo en el estómago y ahora ya puedo girar la cabeza sin que me den latigazos.
Ha sido una lástima, porque parte del viaje lo hemos hecho por la costa y los paisajes, por lo poco que he visto eran una maravilla, pero no estaba para contemplaciones y menos si para ello tenia que girar la cabeza. Así que apenas he disfrutado del Vesubio, a la salida de Nápoles, ni con la vista del Etna, a la llegada a Sicilia. Pero no importa, hay tiempo para todo.

Todo Nápoles

Viernes, 15 de febrero

Hola. Ya estamos de vuelta en casa. Son las seis, es de noche y estamos muertecitos… Bueno, unos más que otros. Nos hemos levantado a las siete y media, hemos salido de casa antes de las ocho y media, y la verdad es que nos ha cundido mucho el día.
Hemos ido dando un paseo hasta el Castillo Nuevo, de donde salen los bus-turísticos. Hemos realizado el recorrido completo de la Ruta A, que es la Ruta del Arte. Nos ha permitido darnos una idea de las cosas interesantes que se pueden ver en Nápoles.
Después hemos visitado el Castillo Nuevo, donde se encuentra el Museo Cívico. La verdad es que nos ha parecido más interesante el castillo que su contenido. En concreto nos ha gustado mucho la llamada “sala de los barones”, que es una preciosa sala con unas paredes desnudas que terminan en bóveda, hasta una altura de 28 metros, en cuyo centro hay un luminoso óculo del que salen 16 nervios que se unen en otros elementos menores, creando un dibujo de estrella. Muy bonito y muy luminoso. Y ahora os cuento porque se llama Sala de Los Barones. Parece ser que en 1486 hubo una conjura de varios nobles contra Ferrante de Aragón, rey de Nápoles. El rey invitó a todos ellos, entre otros, a la boda de su sobrina con el hijo del conde de Sarno, llevo a los conjurados a esta sala, situando a sus arqueros en la galería que hay en la base de la cubierta, a unos veinte metros, y que se abre a la sala, arrestándolos allí mismo sin que ninguno pudiera hacer nada. . .
Después de esto, hemos vuelto al autobús turístico, para hacer el recorrido de la Ruta B, que es más o menos la vista del golfo de Nápoles.
Es un recorrido por las colinas, donde estuvo el primer asentamiento hacia occidente de los griegos. En realidad el nombre de Nápoles, viene de Neo- polis, ciudad nueva, ya que no se sabe todavía porqué, en un momento determinado, los griegos abandonaron su primer asentamiento, creando a muy poca distancia el nuevo.
Los recorridos suelen durar una hora, y puedes subir y bajar las veces que quieras del autobús. Después del recorrido y como ya era más o menos la una, decidimos irnos a comer, y lo hicimos en la Galería Umberto I, aprovechando también para visitar la plaza del Plebiscito, donde se encuentra el Palacio Real y un bonito templo.
De allí en autobús, nos fuimos al Museo Arqueológico, cuya visita es obligada. Tienen todo lo que encontraron en Pompeya y Herculano. Además hemos tenido la suerte de que se encontrara una exposición temporal de un pintor/ arquitecto llamado Lawrence Alma-Tadema, que nos ha encantado... Y ya a las seis hemos salido de allí medio muertos, pero contentos, y dando un corto paseo, ya que estamos muy cerca, hemos venido para casa a descansar. Mañana nos espera el viaje camino de Sicilia. Cruzaremos en barco el estrecho de Messina, camino de Acireale, pueblito cerca de Catania donde tendremos la base, con un listado de sitios pendientes para visitar que nos han dado. Por ejemplo, Parece ser que es obligado visitar Piazza de Armedina, que es una población a unos 90 kilómetros de Acireale y que nosotros ni habíamos oído hablar de ella, y tiene unos templos y mosaicos greco-romanos de lo mejorcito... Ya os contaremos y mandaremos fotos.
Y nada más. Besos para todos…

jueves, 14 de febrero de 2008

Camino del Sur


Hola. Ya estamos en Napoles. Bueno de entrada como no es nuestro ordenador, va todo sin acentos y sin fotos. Sera una pequena resena a la italiana.

Ayer estuvimos en Roma. Pasamos el dia en los museos del Vaticano y no los vimos todos... Ya mandare presentacion. De todas formas no fue el mejor dia, con torticolis la capilla sixtina no cuadra mucho. Terminamos rotos, pero para compensar tuvimos una cena superagradable con casi la colonia espanola de Roma al completo, en la Via Nomentana.

Esta manana, aunque pensabamos salir pronto de Roma, al final no fue tan pronto, asi que llegamos a Napoles justo a la hora de comer.

Si tenemos que definir a Napoles de alguna forma que los de Melilla vais a entender a la primera, es que es como Nador, pero en italiano. El trafico es caotico, pero en el que ellos se desenvuelven como pez en el agua. Motos, peatones, coches, todos por la misma via, a la vez y sin ningun problema... Para nosotros de infarto, pero ellos ni se inmutan.

Obviando esto, la ciudad es interesante, es luminosa, calida, ruidosa, con gente comunicativa, vamos que parece esto Andalucia, hasta en la ropa tendida y las calles estrechas.

Pero nos gusta. Hoy hemos dado un paseo por la zona del puerto, y del castello nuovo, la galeria Umberto I, con helado incluido, por supuesto. Hemos subido en el funicular de Montesanto, desde donde las vistas son espectaculares. Se contempla toda la ciudad y la hermosa bahia... que al atardecer tiene una luz maravillosa.

Manana pensamos realizar tres recorridos turisticos, que nos daran pistas de lo que tenemos que ver, cuando volvamos dentro de una semana.

Y nada mas, feliz dia de los enamorados para todos y a nosotros nos espera una cena en grata compania.

Besos,

Carmen y Pachi.

martes, 12 de febrero de 2008

Torticulis


Hoy Carmen amaneció con torticulis. Así que las visitas se han ralentizado un poco.
Mañana salimos para Roma. Trataremos de ver completos los museos vaticanos, Capilla Sixtina incluida. Puede ser un día estupendo.
Y pasado esperamos dormir en Nápoles, para seguir después camino del sur.
Estaremos una semana en Acireale, pueblo cercano a Catania, con la intención de recorrer toda la costa Este de Sicilia: Milazzo, Messina,Taormina, Augusta, Siracusa, Gela...
Para mi, es una zona preciosa de Italia, por donde estuve navegando mucho tiempo. Me ilusiona volver a sitios en los que estuve hace un monton de años y de los que guardo gratos recuerdos.

domingo, 10 de febrero de 2008

Instrucciones para la vida

Diseño: Reuben Miller
Visto en : Microsiervos

Me viene al pelo

Patente de corso, por Arturo Pérez-Reverte




El turista apático






Estoy sentado en la terraza de un café de la plaza de San Marcos, en Venecia, mirando a la gente que hace cola para subir al campanario, desde donde hay una vista espléndida de esta ciudad singular. Eso de la vista espléndida lo digo por boca de terceros, pues nunca he subido allá arriba. Hace trece años –desde que me jubilé de reportero dicharachero de Barrio Sésamo– que paso aquí cada Nochevieja. Conozco bien la ciudad, pero sigo sin saber cómo se ve Venecia a vista de gaviota. Nunca subí al campanile ni a donde los caballos, arriba, en la catedral. Ni creo que lo haga. No soy muy de alturas, e incluso algunas bajuras siguen sin darme frío ni calor: cero grados. Quiero decir con esto que soy un turista más bien apático, de los que coleccionan pocas fotos. O ninguna.

Jamás subí a la torre Eiffel, por ejemplo. En Gizeh siempre me quedé sentado a la sombra de la Esfinge, fumando un cigarrillo, mientras veía desplomarse a lo lejos, rodando pirámides abajo, a turistas osados y sudorosos que añadían el infarto de miocardio a sus bonitos recuerdos viajeros. Lo mismo hice en Teotihuacan, en Notre Dame, en Samarra, en Nueva York y en cuantos lugares recuerdo. Únicamente en Waterloo recorro siempre todo el campo de batalla y subo hasta el león; pero háganse cargo: se trata de Waterloo. Por otra parte, no es cuestión de trepar o no trepar. Viajo desde hace cuarenta años, pero hay ciudades y lugares donde conozco, pese a frecuentarlos de toda la vida, sólo algunos hoteles, cafés, restaurantes o librerías, unas calles, un puente o un paisaje. En París apenas salgo de la orilla izquierda, en Florencia me muevo entre el río y un par de plazas, en Buenos Aires pocas veces me alejo del café La Biela, ni en Culiacán del mercadito Buelna o la cantina La Ballena. Las incursiones fuera del territorio habitual me dan pereza. Hay monumentos famosos que nunca vi, museos que nunca visité, paisajes que nunca admiré; mientras que otros podría dibujarlos de memoria, detalle a detalle, si tuviera mano. Como dice uno de los marinos de La carta esférica –y disculpen que me cite, pero viene al caso–: «Bajé a tierra en Panamá y sólo llegué hasta el primer bar».

Creo que esa apatía parcial viene de mis tiempos de reportero, cuando viajar era un trabajo y no una actividad relacionada con el ocio. Era frecuente, entonces, llegar a una ciudad, ir al hotel, trabajar en la zona concreta del conflicto, enviar las crónicas y regresar cuando aquello dejaba de ser noticia, sin tiempo para otra cosa. Tengo la memoria llena de trozos de ciudades que conocí de ese modo: San Salvador, Beirut, Nicosia, Teherán, Yamena, Managua, Jartum, Bagdad, Sarajevo… Casi todas figuran en mis recuerdos reducidas a lugares concretos, bares, hoteles, cafés, tugurios, calles y plazas que a veces corresponden a paisajes sombríos, desprovistos de gente y de vida. En esta memoria incompleta de ciudades y lugares, no siempre hay visión de conjunto, referencias artísticas, monumentales o turísticas. Eso imprime una especie de carácter, supongo. Una forma de mirar. Resignación ante lo que ves, lo que puedes ver y lo que nunca verás. Ante lo que ya te da igual ver o no. Supongo que uno –ése al menos es mi caso– establece su territorio en cada sitio: sus referencias estables, acogedoras, seguras. Aquello que controla, que conoce. Ámbito donde la sorpresa o la incertidumbre se reducen hasta límites razonables. Donde no se pisan minas. Después, creo, llevas contigo esa forma de ver las cosas al resto de tu vida, a los lugares en apariencia ordenados y tranquilos. Y estableces allí el mismo esquema, la misma visión del espacio propio. Supongo que sí. Creo que eso es lo que me pasa.

Además, resulta cómodo en los tiempos que corren. Ahora que la cultura se ha hecho democrática y todos tenemos derecho a orinar amontonados en su portal, y el nivel Maribel de ésta se calcula en función de los ocho segundos que el visitante permanece ante La batalla de San Romano, del número de autocares aparcados ante la columna Trajana o de la longitud de las colas de turistas que, por decreto, desfilan este año ante los Goya del museo del Prado, la ausencia de ambición turística puede ser, incluso, satisfactoria y práctica. Te sientas en el rincón escogido, lees, piensas, miras. Da igual no verlo todo. En vez de correr de un lado a otro, empujando a la gente cámara en mano, procuras exprimir discretamente el rincón que elegiste o te cayó en suerte, agotándolo hasta la última pincelada o la última piedra. No hay museo, real o metafórico, que pueda visitarse en una hora. Ni siquiera en una vida. Y a menudo las mejores salas, los mejores lugares, están vacíos. Así, además, no te empujan y subes pocos escalones. Te cansas y te cabreas menos.

sábado, 9 de febrero de 2008

Perugia


Hoy hemos estado en Perugia.
La ciudad está situada sobre dos colinas, la
Colina del Sole y la de Landoni. En la parte más elevada, Porta Sole se encuentra la ciudad antigua, rodeada por dos murallas las etruscas y las medievales. Las murallas etruscas rodean cinco de sus barrios, con siete puertas de acceso. Hay que tener en cuenta que Perugia está habitada desde el siglo X a.C, y fue etrusca desde el siglo VI a.C, pero en el siglo III a.C, ya paso a formar parte de la administración romana como la mayor parte de la región de Umbria. En el siglo I a.C, en tiempos de la guerra civil de Roma, la ciudad es presa de las llamas, ordenando su reconstrucción el Emperador Augusto, pasando a llamarse Augusta Perusia.
La verdad es que no pudimos recorrer la mayoría de sus barrios. Aunque teníamos un sol espléndido, el viento venía helado y Pachi se encontraba más cansado y protestón que de costumbre. Pero me ha prometido otra visita para marzo. Espero encontrar una cafetería donde pueda quedarse leyendo mientras yo me pierdo por sus calles.
Lo que si hicimos fue comprar chocolate. El chocolate de Perugia es famoso, es de sus más importantes industrias, incluso en Octubre tienen una feria sobre el chocolate. Todo el chocolate que compré fue negro, pero de diferentes sabores: Frutti delle Americhe (que son nueces, anacardos, almendras... recubiertos de chocolate negro), con gusto a arancia (naranja), solo chocolate, y el más exótico de todos, chocolate con gusto a peperoncino (si a guindilla) y lo curioso es que pica.
Besos,
Carmen

jueves, 7 de febrero de 2008

El Egregio

Hoy también lo hemos dedicado a Orvieto. Esta mañana hemos paseado y hemos ido al mercadillo a comprar fruta. Por la tarde, después de comer hemos ido a dos sitios nuevos. Un corto viaje con el funicular hasta Orvieto Scalo y después cuando hemos vuelto, hemos ido por fin al Pozo de San Patricio, pues el otro día no llegamos ya que cierran a las cinco.
La verdad es que es una obra impresionante. Tiene una anchura de 13 metros, 273 escalones, en una escaleta de caracol, que circunda el pozo, con espacio para dos mulas, una subía mientras la otra bajaba a por el agua que se encuentra a 53 metros. Asomarse da vértigo y debo estar volviéndome vaga, ya que no he bajado hasta el fondo. A fin de cuentas lo único que había era agua...
Ya le han contestado a el de Sicilia, confirmándole el alquiler del apartamento en Acireale, cerca de Catania. En el correo de respuesta le ponen "Egregio Signore..." así que ha quedado bautizado. Le he preguntado si tengo derecho a egregia consorte, y como era de esperar, me ha dicho que según me porte.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Impresiones y comentarios prácticos


Burdeos es una maravilla. Francia esta limpia y cuidada.

Italia toda es una pura maravilla. Pero no está tan limpia ni tan cuidada.

Los franceses arrastraban fama de antipáticos. Han mejorado.

Los italianos son simpáticos y comunicativos, pero en las zonas turísticas, se están volviendo antipáticos.

No aguantan al guiri.

Y le masacran con los precios de los "aperos" turísticos vulgaris.

Florencia mucho peor que Roma.

Hay una porcelana/loza florentina con un diseño propio que es una preciosidad. Pero cuando te pones las gafas para leer la diminuta etiqueta donde te indica el precio, no puedes evitar aspirar fuertemente - como si te faltara la respiración - para reprimir después un grito de agonía, antes de salir huyendo...

Nuestra gente de Orvieto los mejores.

Ambos países están llenos de españoles - que no se de donde salen, pues son la mayoría estudiantes que en estas fechas deberían estar en el colegio o en la universidad-. Así que decidimos que serán becarios de Erasmus, que se lleva mucho

Las Autopistas/ autovías francesas muy buenas, con bastantes peajes.

Las italianas por el norte puro túnel y viaducto, una obra impresionante, pero hoy estrechas y con un trafico enorme. En su momento fueron las primeras y las mejores de Europa - empezaron en la época de Mussolini- hoy necesitan actualizarse. -Me pregunto si ya estarán amortizadas-

La gasolina cara en los dos sitios 1.30€ en Francia 1.25€ en Italia (hablo del gasóleo y precios medios) Así que llenar el depósito en Melilla y procurar que dure…

La comida: lo mires como lo mires sale cara si tienes que comer fuera todos los días, así que acabas comiendo en plan turista cutre – jubilata - de bocata.

Y en Orvieto procuramos comer en casa. Y ahí ya hablamos de cosas más serias como fabada, verduritas y esas cosas (a poder ser sencillita de hacer). Nuestras anfitrionas hacen una pizza que como dirían los jóvenes de hoy día está “divina de la muerte”.

En todo hay un antes y un después…

Adjunto el David de Miguel Ángel…unos añitos después.

Lo que pasa por liarse con la bailaora...

Solo para mujeres


Hola. Hoy hemos estado en Florencia. La he sentido tan maravillosa como la recordaba, pero con mucha más gente. No se como estará en temporada alta...
El centro (Pz Duomo, Pz Signoria y calles adyacentes) estaba lleno de japoneses y estudiantes españoles (aunque los españoles estaban dispersos, creo que ganaban a los japoneses, siempre en grupo, por goleada).

Hoy habíamos decidido dedicarlo a pasear sin entrar en museos, pues para eso necesitaríamos mucho más tiempo, y ya volveremos.
He aprovechado también para mirar escaparates, como por ejemplo el de Zara, ya que esta tienda no está solo en Melilla...
En el Ponte Vecchio, además de las vistas del Arno, hemos contemplado los escaparates de las joyerías, había más de las que recordaba...
Y sobre todo hemos dedicado el día a disfrutar de las maravillosas estatuas que embellecen las calles florentinas y como una de las más maravillosas es el David, he querido regalaros esta imagen, solo para mujeres.

Besos.
Carmen

martes, 5 de febrero de 2008

Hoy Orvieto

Hola. Hoy apenas hemos salido. Bueno, yo me he levantado a las siete y media, como antiguamente, ya que tenía hora a las ocho en la peluquería. Antes de empezar el viaje me corte el pelo y me lo teñí de mi color, cosa que a Él no le gustó. Ya se sabe, los caballeros las prefieren rubias. Hoy quería que me cortara un poco las puntas para volver a dejarme una melena corta y que me dieran mechas. Explicarlo fue duro, conseguirlo imposible. No tengo ni idea de lo que me han hecho. El corte de pelo me gusta, creo que si va para melena, aunque no podría jurarlo. En cuanto al color..., se que mechas no me han dado, aunque tampoco podría decir que han hecho. El pelo está parecido...

En fin, Él dice que sigue sin gustarle y que en ningún sitio como en Melilla. Pero no se le puede hacer caso, lleva así mucho tiempo.
Cuando he vuelto hemos salido a dar un paseo por Orvieto y hemos vuelto a comer a casa. Hoy hemos probado dos cosas nuevas. La masa de la pizza frita, que esta muy buena, y cuando hemos llegado a casa hemos encontrado en la cocina un plato con unos dulces caseros típicos de carnaval, que estaban buenísimos..., vamos que los probamos y nos los comimos todos.
Dentro de un rato saldremos. Hoy iremos a conocer il Pozzo de San Patrizio, hecho en 1527, con una profundidad de 53 metros. También podremos contemplar los restos de un templo etrusco de la zona y sobre todo las maravillosas vistas desde los balcones que dan a los acantilados de Orvieto. Mañana coloco una foto de ellos. Bueno lo haré mas tarde, ya que mañana nos vamos a Florencia.

lunes, 4 de febrero de 2008

Sigue lloviendo...pero había paraguas.


Hoy el día también pintaba bueno...pero no funcionó.
-Bah, solo cuatro gotas...dijo, y al tajo.
No va a quedar un metro cuadrado sin explorar.
Hoy hemos imaginado historias de Papas y Templarios por la mañana en el barrio medieval de Viterbo - una maravilla, hay que reconocerlo- y por la tarde nos hemos adentrado en un bosque / jardín maravilloso en Bomarzo. El jardín de uno de los Orsini.
Parece que cuando lo visitó Salvador Dali, un amigo le comento que sus pinturas habían llegado tarde. Su mundo surrealista ya se había inventado...allí en Bomarzo, casi cinco siglos antes.

Cambiando de tema: Pepe yo quiero ser como tú.
Un abrazo muy fuerte.

domingo, 3 de febrero de 2008

Saludos

Hola a tod@s,
afortunadamente hoy llueve y no hemos podido salir.
De verdad de la buena, que la vida del turista jubilado es dura.
Todo precioso ...pero el mundo es muy grande y a esta chica no se le acaba nunca.
Echo de menos un lugar pequeñito ... unos 12 kilómetros cuadrados...con sol y buenos amigos y que queda por el norte de África.
Mayo llega enseguida...
Saludos a todos
(Lo de subir comentarios debe ser para expertos, yo lo he intentado en otro sitio y al ratito ya me he rendido.)

La Villa D'Este


Hola de nuevo. Aunque no se si esta entrando alguien en el blog.
Bueno pues el pasado jueves estuvimos en Tívoli viendo las villas.
No dio para mas, ya que te ocupan las tres horas o mas cada una.
Y solo pudimos ver la Villa D'Este (quizás el ejemplo más representativo de jardín italiano) y la Villa Adriana, ya que la villa Gregoriana no abre hasta marzo, que volveremos a Tívoli para verla.
Ya que no puedo colgar la presentación de power point de la villa D'Este, os la envio por correo.