- Santa María la Mayor. Tenemos pendiente entrar para visitar sus bonitos mosaicos. Solo admiramos la única columna que queda de las 8 de la Basílica de Magencio, que está coronada actualmente por una estatua de la Virgen.
- Plaza de Venecia, actualmente en obras con el metro romano. En ella podemos contemplar el Palacio Venecia, actual museo, famoso por su balcón, donde se asomaba Mussolini. El gigantesto y blanco Victoriano, con sus enormes dimensiones, que hace que su grandísimo caballo del centro, en el que dicen caben 20 personas, apenas destaque. También tenemos aquí la Columna de Trajano. Y mirando de frente al Victoriano, a la derecha siguiendo su acera encontramos unas bellas escaleras, adornadas con estatuas, que nos llevan a
- La Plaza del Campidoglio, sobre la colina Capitolina, diseñada por Miguel Angel. En ella encontramos, en medio, la estatua ecuestre en bronce de Marco Aurelio, enmarcada por las escaleras y tres palacios. De frente el Palacio Senatorio, actual Ayuntamiento de la ciudad, y a los dos lados el Palacio de los Conservadores y el Palacio Nuevo, ambos actual Museo Capitolini, de obligada visita, conectados entre si a través de una galería subterránea que acoge la Galería Lapidaria y conduce al antiguo Tabularium, cuyos arcos monumentales dan al Foro Romano.
- Contemplar el foro desde esta colina, te hace sentir cosas que resultan difíciles de explicar. Es como una mirada al pasado, a nuestro pasado. En esos momentos te sientes romano. Miras el Arco de Triunfo de Séptimo Severo e imaginas las procesiones de los generales victoriosos, cargados con botines y seguidos por masas de prisioneros y al pueblo romano vitoreandolos, y sientes cierta nostalgia del pasado.
- Siguiendo la Via Sacra, que era el recorrido de las procesiones, nos encontramos con el Arco de Tito, y después con el de Constantino y finalmente el Coliseo. Creo que este paseo por los restos de la Roma clásica debiera ser obligado a todos los visitantes de la ciudad.
viernes, 7 de marzo de 2008
Paseos por Roma
jueves, 6 de marzo de 2008
Nápoles de nuevo
Comprando unos dulces en una pastelería del barrio, para llevárselos a nuestras no menos dulces anfitrionas, el pastelero, al reconocernos como guiris españoles, nos preguntó qué nos parecía su ciudad –evidentemente orgulloso de ella-.
Como a estas edades ya uno puede permitirse el lujo de ser sincero a todas horas, le dije que estaba sucia, que las casas estaban desastradas, que la contaminación era de concurso, que el tráfico era la estructuración del caos… pero que me encantaba.
Si –respondió- es mágica.
Y es cierto. Entre todo su desorden, en cualquier rincón encuentras belleza, luz, calor, vida… y sobretodo una gente especial -dicen que surgida de la mezcla con lo español durante la época en que nuestros reyes gobernaron por aquellos parajes. Te sientes bien allí.
Si vas en coche al principio te asustas un poco… pero se te pasa enseguida. No existen las normas de circulación, -por lo menos las oficiales- da la sensación de caos, pues cada uno hace lo que le da la gana sin preocuparse de los demás coches, aparentemente, pero no es cierto.
Simplemente siguen otras normas… sin enfadarse en ningún momento. El peatón puede cruzar por cualquier sitio, es el que manda, y nadie se enfada. A cambio las motos te pasan rozando en todas las direcciones posibles, te adelantan por cualquier lado. Los semáforos, stops y cedas el paso… como si no existieran, pero se ponen de acuerdo y pasan. En ningún momento tocan el claxon o gritan y se exasperan. No.
Y aparcar… donde encuentres sitio -aceras incluidas- y te quepa el coche. En los barrios antiguos el pavimento de adoquín es infame, las calles inimaginablemente estrechas –girar en algunas esquinas te cuesta dejar la pintura en la pared-. Y aun así, te encuentras tan a gusto (aunque te planteas que el autobús o el taxi empiezan a ser mejor opción).
Los napolitanos son una gente cálida como su clima. Si preguntas por una dirección, prácticamente te llevan; y entablar conversación en cualquier sitio es sencillo.
Y estás rodeado de maravillas.
Aquí hemos descubierto pintores que ni sabíamos que existían –analfabétos dirá Paco- y que nos gustan muchísimo.
Hemos disfrutado con sus magnificas esculturas, en el Museo Arqueológico y en el de Capodimonte.
Hemos paseado por Pompeya y por Capri, vigilados constantemente por el Vesubio.
Y nos hemos emocionado con la capilla de San Severo y la imagen de un Cristo Velado que verdaderamente te impresiona por su sensibilidad y belleza…
Me gusta mucho Nápoles.
Vamos, que ya podemos volver a casa…
Vuelta a Orvieto

Aprovechamos para leer. Yo estoy terminando la saga de los reyes malditos, de Maurice Druon, que considero de las mejores novelas históricas que he leído, muy recomendable, y cuando termine quiero volver a leer o escuchar Las memorias de Adriano, ya que todavía estoy impresionada con la visita a su villa y él está leyendo un libro en inglés sobre los grandes pintores del Renacimiento italiano: Piero della Francesca, Botticelli, Leonardo, Michelangelo, Raphael, Titian, Caravaggio y Canaletto. Se titula "Los protagonistas del arte italiano", lo compró en la Galeria Borghese, en Roma, uno de los museos que más nos ha gustado, la pena es que no lo tenían en español.
De Nápoles nos gustaron mucho dos museos:
- El arqueológico, donde tuvimos la suerte de ver una exposición del pintor holandés Sir Lawrence Alma-Tadema, que nos encantó. Recomiendo entrar en la wikipedia para ver parte de sus obras, bueno, siempre y cuando os guste la pintura del siglo XIX, que a nosotros nos encanta. La foto de hoy es de uno de sus cuadros y
- El Museo Capodimonte. Una maravilla, tanto el palacio como su contenido. Visita obligada en Nápoles.
- Una se la debemos a un taxista napolitano muy simpático, que nos recomendó en esa calle, casi al final, (cerca de la calle de la Catedral) un restaurante, en concreto pizzeria, es lo único que sirven pizza y bebida, que se llama Il Presidente, ya que es el sitio donde suele ir Berlusconi, Clinton y un montón más de presidentes y famosos. Las paredes están llenas de fotos de estos personajes. El precio muy bueno. Las pizzas, deliciosas, están alrededor de los 7 €.
- La segunda recomendación, cercana al restaurante, es la Capilla San Severo, es privada, perteneció a los príncipes de San Severo y entre otras maravillosas esculturas se puede contemplar el Cristo Velato. Dicen que Cánovas cuando vio la escultura dijo que hubiera dado diez años de su vida por ser el autor de la obra, y se comprende.
- Es alrededor de esta calle donde se encuentran también los talleres de los artesanos que realizan las figuras de los famosos belenes napolitanos, y se puede contemplar como trabajan. Resulta interesante.
- También encontramos una tienda de antigüedades, en la que al final, una simpática napolitana nos vendió, para la fuente del jardín, una boca de león por la que saldrá el chorro del agua y un pequeño Neptuno, al que falta el tridente, futuro trabajo para él, que colocaremos entre las aguas de nuestro charquito. Nos quería vender un busto de mármol de un romano, que no compramos, y de lo que él todavía se está arrepintiendo, pero que pesaba alrededor de los ochenta kilos y que nos pedía alrededor de los dos mil euros, según él dice que negociables...
viernes, 22 de febrero de 2008
Adios a Sicilia..
Hoy es nuestro último día en Sicilia. Mañana esperamos salir para Messina temprano, ya que son muchos kilómetros hasta Nápoles. Me ha gustado mucho Sicilia. Él ya conocía la isla, pero aunque había venido muchas veces, creo que esta es la vez que más la ha pateado.
Cuando llegamos a la isla, entramos por Messina y de camino hacia Aceriale, solo encontramos montañas, de hecho nos preguntábamos de donde había salido eso que nos contaban los historiadores de que Sicilia había sido el granero de Roma, pensábamos que era imposible. El día que fuimos a Piazza Armerina comprobamos que sí, que podía haber sido el granero de Roma y de más sitios. Esa parte de la isla está cubierta de suaves colinas, revestidas ahora de trigo.
Otra de las cosas que nos sorprendió era lo verde que estaba todo. Estamos en invierno y lo que no esperábamos era la exuberante vegetación que todo lo cubre y lleno de flores. Hemos contemplado los almendros en flor, los naranjos y limoneros llenos de frutos. Todo en la isla respiraba ya a primavera…
Hoy como despedida decidimos subir al Etna y nos lucimos, aunque también tuvo su encanto. Cuando nos levantamos vimos que había llovido y que había alguna que otra nube en el cielo, pero pensamos que sería como ayer y que en cualquier momento saldría un sol espléndido y desaparecerían las nubes. Bueno pues no. De camino al Etna, las nubes se cerraban cada vez más. En no muchos kilómetros subimos del nivel del mar hasta los 1150 metros, ya en la falda del Etna donde dimos la vuelta, ya que llegó un momento en que éramos incapaces de ver más allá de unos metros. La carretera que no era mala, por algunos sitios se estrechaba, había tramos de viaducto y eso sí, la ventaja que teníamos es que no podías ver cuantos metros había por debajo. Llegamos hasta donde había nieve, paramos y recogí unos trozos de escoria volcánica y decidimos despedirnos del Etna, sintiendo no haber podido llegar más arriba, por lo menos hasta la estación de esquí y el funicular que decían había más arriba, pero la verdad es que no tenía sentido ya que difícilmente podíamos disfrutar de ningún tipo de vista. Supongo que teníamos que haber hecho esta excursión cualquier otro día.
En fin, aprovechamos a la bajada y paramos en Zaffarea d'Etnea, donde descubrimos que lo típico era la producción propia y artesanal de miel. Todo con abejitas libando en los naranjos, limoneros, castaños, eucaliptos y miles de flores, plantados en las faldas del Etna y compramos un poquito, para poder compartir con familiares y amigos...
Valle o Colina...?

Llegamos no muy pronto al valle, cerca de las doce, aunque está a unos 180 kilómetros, una gran parte es por una carretera con muchas curvas y encima con tramos cortados y desvíos que hacían que el pobrecito navegador se volviera loco y tratara de enloquecernos a nosotros tambien, con la cantinela: “en el momento que pueda de la vuelta”, el caso es que se tarda más de dos horas en llegar, pero merece la pena. De todas formas, mañana haremos una excursión cortita, hay que descansar un poco de coche, desde que hemos salido de casa, el 15 de enero, llevamos más de siete mil kilómetros.
Bueno, os cuento por encima el valle de los templos, para que os hagáis una idea, Templos hay siete, unos mejor conservados que otros, pero todos bellos. He puesto como foto de la crónica el templo de la Concordia, por dos razones: una porque es el mejor conservado y de los más representativos y dos por su nombre, me gusta.
Además de los templos, había dos ágoras, la inferior y la superior, los restos de dos puertas, la II y la V, una necrópolis romana, unos arcos excavados en la roca en dirección al nacimiento del sol, llamados “Arcosoli Bizantini”, el Bouleuterion, el Ekklesiasterion, la Tomba di terone, el Gymnasium, la Villa Aurea: Centro multimedia y el Museo Arqueológico y una cosa muy importante, entre los templos de Giunone y de la Concordia, una cafetería con terraza, donde si bien te sableaban, también daban buen café, un zumo de naranjas sicilianas recién exprimido, excesivamente dulce para mi gusto y unos helados muy aceptables. En un día como el de hoy, os aseguro que era el sitio adecuado para sentirse como los propios dioses…
Seguimos con la orejas....
Nos ha hecho un día muy bueno, unos quince grados y hemos aprovechado la mañana para pasear por la ciudad, bueno en concreto por la isla Ortigia, que se encuentra unida al resto de la ciudad por dos puentes, y es donde se concentran la mayor parte de los monumentos de Siracusa. Hemos aprovechado el buen día para disfrutar sentados en sus terrazas, unos a tomarse un café, otras un helado…
Si tuviéramos que definir con pocas palabras actualmente la isla Ortigia, diríamos que está invadida por obras. Quitando el Duomo, que por cierto estaba cerrado, suponemos que por la hora, la mayor parte de iglesias y palacios que hemos visto estaban en restauración.
Empezamos el recorrido entrando por la puerta de la Marina, como no podía ser menos, para contemplar lo primero la fuente Aretusa, que es donde se refugió la ninfa del mismo nombre cazada por Alfeo, desde la antigüedad, es el símbolo de Siracusa. Tiene plantados unos papiros inmensos, por cierto que uno de los museos de Siracusa es el museo del papiro.
Siguiendo el borde del mar, llegamos hasta la punta de la isla, donde se encuentra el castillo Maniace, una fortificación que mira al mar y que no hemos podido visitar ya que lo estaban restaurando.
Seguimos callejeando hasta llegar al Palacio Bellomo, sede de otro museo, pero que no hemos podido visitar, ya que estaban restaurándolo... Cerca había unos baños hebreos, convertidos en hotel, y varios palacios e iglesias más que estaban… rehabilitando.
Seguimos hasta llegar a la amplia y soleada Piazza del Duomo, donde se encuentra la catedral construida sobre un templo dórico del siglo III a.C., varios palacios más y una terraza ideal para sentarse al sol y contemplar la plaza. De allí hemos ido a la piazza de Archimedes, (El Sabio favorito de Él, por su famoso principio…gracias a él los barcos flotan…), donde se encuentra la bonita fuente de Artemide, que representa la metamorfosis de la ninfa en fuente. Esta plaza está rodeada de edificios barrocos, uno de ellos el palacio Lanza, con las sugestivas ventanas bíforas, que se ven en varios palacios de la isla.
De allí pasando por el templo de Apolo nos fuimos a comer, para por la tarde dedicarlo a la zona arqueológica y al museo. El teatro, es uno de los más grandes construidos por los griegos, tiene 67 filas. Al lado del teatro había una latomía (cantera de piedra usadas como prisión en la antigüedad), en concreto la conocida como “la oreja de Dionisio”. Cuando iba a entrar en ella había dentro una pareja que hablaban bajito y se oían sus pasos y sus voces perfectamente desde la entrada, incluso se oía el aleteo de unas palomas que estaban en el techo al fondo de la cueva, y su altura será de más de cincuenta metros...
A continuación y apenas a unos metros, hemos visitado el anfiteatro romano, de época imperial, parcialmente excavado en la roca… y desde allí dando un pequeño paseo (de menos de un kilómetro, digan algunos lo que digan…), nos hemos acercado al Museo Arqueológico de Siracusa, para a continuación volver a casa a descansar, ya que mañana tenemos que madrugar, pues el viaje hacia Agrigento es más largo. Esperamos visitar el Valle de los Templos, pero esa es otra historia… Por cierto la oreja de hoy la pone Dionisio.
Dia horrible...?
Salimos de casa no muy pronto, ya que íbamos a ir solo a Piazza Armerina. Si ayer subió un poco la temperatura, ocho grados por la mañana, hoy hacia casi un día perfecto, algo más de doce grados, nada de viento... Apenas salimos de casa vimos el Etna, por supuesto todavía cubierto de nieve, pero con dos fumatas en dos de sus tres cráteres que subían rectas hacia el cielo, ya que no hacía nada de viento.
Íbamos bien abrigados, descansados y de camino fuimos oyendo un libro de Emilio Salgari, no muy agradable que contaba como a unas mujeres jóvenes, sus esposos viejos, les habían cortado la nariz y las orejas por mirar a unos jovencitos, la acción transcurría cerca de Afganistán… hay cosas que no cambian. Ya cuando estábamos llegando a Piazza Armerina, siguiendo las instrucciones del navegador que nos ha llevado de maravilla, busqué en los monumentos de la zona, la Villa Romana que íbamos a ver y enseguida calculó la ruta. Cuando pasamos por Piazza Armerina norte, vimos que ponía una indicación hacia la Villa Romana del Casale, pero como el navegador decía que faltaban 4 kilómetros para el desvío, decidimos hacer caso del navegador que hasta entonces, ya digo, nos había llevado a todos los sitios de maravilla. Así que siguiendo sus instrucciones nos metimos por una carretera algo estrecha y con muchas curvas, cuando llevábamos varios kilómetros nos dijo que nos teníamos que meter por un camino de tierra que salía de la carretera y que tenía unas puertas metálicas abiertas. Seguimos sus indicaciones algo extrañados y nos metimos por allí. Cuando aquello empezó a estrecharse y no había posibilidad de dar la vuelta, tuvimos que seguir adelante hasta que llegamos a una casa particular, donde un señor que trabajaba en unos naranjos nos miró bastante extrañado. Decidimos que estaba claro que por ahí no era y aprovechando una pequeña cancha de baloncesto que tenían, dimos la vuelta y salimos por donde habíamos venido.
Volvimos hacia Piazza Armerina para seguir las indicaciones. Después de perder las señales varias veces, volviendo de nuevo al sitio y cambiando de dirección, preguntamos dos veces, nos indicaron mal.., total que al final decidimos que era mejor volver a la carretera donde habíamos visto la indicación primera y entrar por allí. Pero antes y ya que estábamos en el pueblo y todavía era pronto, decidimos visitar El Castillo Aragonés y una basílica. Le indicamos al navegador que nos señalara como se iba al Castillo Aragonés y empezó a meternos por unas calles, que si las subidas eran de lo más empinadas, en las bajadas dabas por supuesto que habría suelo, ya que desde el coche no se veía… Las calles cada vez eran más estrechas y como en el camino anterior, no había un solo sitio donde se pudiera dar la vuelta, que no estuviera ocupado por coches. Llegó un momento en que la decisión era o seguir hacia adelante por una calle que parecía casi imposible que el coche cupiera o dar marcha atrás en curva, cuesta abajo y en una calle un pelín más ancha que la anterior, pero durante más de trescientos metros. Me bajé del coche, y vi que un poco más adelante había una calle por la que podríamos ir y que era hasta de dos direcciones, así que la única opción fue ir hacia adelante y como dijo él cortamos una oreja. El retrovisor del lado derecho roto, así que decidimos salir de Piazza Armerina y pasar del Castillo Aragonés, de la Basílica y sobre todo de sus calles...
Volvimos a la carretera, y nos metimos otra vez a Piazza Armerina por el norte y aunque no muy bien, conseguimos gracias a las señales y la intuición llegar a la villa. Como para entonces era alrededor de la una, para poder verla sin agobios, decidimos comer antes de entrar.
Llegamos a la entrada a las dos menos cuarto y mira tú por donde, resulta que cerraban a las dos. Cuando nos lo dijo el señor debimos de poner cara haba triste, porque el pobre y antes de que le dijéramos nada, nos dijo: venga pasen, sin billete, pero deben estar en la entrada a las tres como muy tarde. Total que entramos corriendo, había un montón de gente trabajando en los mosaicos, muchas de las salas estaban cerradas, pero aun así, mereció la pena la visita.
La villa, por la cerámica, las prendas de las imágenes representadas y las monedas encontradas, la datan entre los siglos III y IV d.C. No se sabe quien pudo mandar construirla, las dos hipótesis con más partidarios es que fue una villa imperial, o la vivienda de un “consularis”, o sea, el gobernador de Sicilia. Otros opinan que pudo ser la residencia de un recaudador (que digo yo, por la villa, recaudaba más para él que para el imperio), y algunos más y debido a una sala llamada “Cubiculum de la escena erótica”, creen que pudo tratarse de un prostíbulo. Pero la verdad, cuando ves la monumentalidad y belleza de la villa, lo lógico es aceptar cualquiera de las dos hipótesis primeras.
El caso es que después de haber visto las villas romanas y toscanas, tengo un problema. Si me toca la primitiva, no sé qué tipo de villa construirme….
Besos,
martes, 19 de febrero de 2008
Taormina

Sicilia
Bueno, parece que no hemos entrado con buen pie en Sicilia. El caso es que cuando estábamos haciendo las maletas en Orvieto, Pachi decía de llevar casi, casi, toda la ropa, entre otra los abrigos forrados de puro invierno, y yo le recordé que íbamos al sur, que para qué íbamos a pasearlos, bueno, pues el Etna está cubierto de nieve. Hoy estábamos a cinco grados, pero hacía mucho viento y venía helado, la sensación térmica podía ser de cinco grados pero bajo cero… Por supuesto tampoco traje los guantes y hoy en Sicilia hemos pasado más frio que en Valladolid en pleno invierno. Al menos allí puedo forrarme, aquí si, me pongo varios jerséis, pero todos de algodón…
En fin, menos mal que Pachi no se ha pasado con el “mira que te lo dije…”, aunque ha tenido un pretexto perfecto para el “anda, vámonos al coche que nos va a dar algo…”
Hoy hemos estado en el centro de Acireale y en Catania. Hemos visto unos palacetes preciosos en ambas ciudades, pero sobre todo en Catania. También de pasada algunos jardines, pero no hemos entrado a visitarlos. Apenas hemos paseado un poco por el Paseo Marítimo, y la Piazza del Duomo, donde está la fuente del elefante, que le encantará a Alicia, ya que tiene la trompa hacia arriba. La catedral no la hemos visto por dentro ya que estaba cerrada y después de un corto paseo, hemos vuelto al coche, ya que el tiempo resultaba desagradable. A pesar del frio, habíamos decidido ir a unas termas que están a las afueras de Acireale, pero cuando hemos llegado sobre las cuatro estaban cerradas, no sabemos si por ser domingo, si porque era tarde, o porque cierran en esta época. Como no tenemos Internet tampoco pudimos enterarnos.
Para desayunar fuimos a un hotel, que nos habían dicho que tenía conexión. Había una zona wi-fi de Vodafone. Pagamos los siete euros cada uno de conexión, pero por problemas técnicos de la red no pudimos conectarnos. Parece que la conexión solo funcionaba para el pago… Esperemos poder entrar otro día con las claves que nos dieron.
Y ahora ya casi de noche, a las seis, escribo estas notas, para realizar una entrada cuando me conecte.
Estrecho de Messina
Hola. Ya estamos en Sicilia. Para mi ha sido un viaje terrible. El miércoles como comentó Pachi, me levante con tortícolis, después de darme una crema que me dio Giovanna y tomarme un calmante, al día siguiente que salimos para Roma estaba mucho mejor, por lo que deje de darme la crema y no tome mas pastillas. Ayer viernes tampoco me molestó, así que decidí que ya estaba bien y hoy me he levantado con un poco de dolor, pero no mucho. Cuando desayunamos tampoco me tome nada, solo me di la crema y esperé a llegar a Sicilia para tomármelo después de una cena temprana y… ha sido horrible.
Los baches de la carretera, que en parte está hecha unos zorros, los adelantamientos, cambiando de carril, han hecho que tenga uno de los viajes peores de mi vida, y eso que Pachi ha ido con cuidado, pero claro, teníamos más de 500 kilómetros de camino y teníamos que llegar a las cuatro. En fin, en cuanto hemos llegado he sacado el calmante, he tomado un bocado por tener algo en el estómago y ahora ya puedo girar la cabeza sin que me den latigazos.
Ha sido una lástima, porque parte del viaje lo hemos hecho por la costa y los paisajes, por lo poco que he visto eran una maravilla, pero no estaba para contemplaciones y menos si para ello tenia que girar la cabeza. Así que apenas he disfrutado del Vesubio, a la salida de Nápoles, ni con la vista del Etna, a la llegada a Sicilia. Pero no importa, hay tiempo para todo.
Todo Nápoles
Hemos ido dando un paseo hasta el Castillo Nuevo, de donde salen los bus-turísticos. Hemos realizado el recorrido completo de la Ruta A, que es la Ruta del Arte. Nos ha permitido darnos una idea de las cosas interesantes que se pueden ver en Nápoles.
Después hemos visitado el Castillo Nuevo, donde se encuentra el Museo Cívico. La verdad es que nos ha parecido más interesante el castillo que su contenido. En concreto nos ha gustado mucho la llamada “sala de los barones”, que es una preciosa sala con unas paredes desnudas que terminan en bóveda, hasta una altura de 28 metros, en cuyo centro hay un luminoso óculo del que salen 16 nervios que se unen en otros elementos menores, creando un dibujo de estrella. Muy bonito y muy luminoso. Y ahora os cuento porque se llama Sala de Los Barones. Parece ser que en 1486 hubo una conjura de varios nobles contra Ferrante de Aragón, rey de Nápoles. El rey invitó a todos ellos, entre otros, a la boda de su sobrina con el hijo del conde de Sarno, llevo a los conjurados a esta sala, situando a sus arqueros en la galería que hay en la base de la cubierta, a unos veinte metros, y que se abre a la sala, arrestándolos allí mismo sin que ninguno pudiera hacer nada. . .
Después de esto, hemos vuelto al autobús turístico, para hacer el recorrido de la Ruta B, que es más o menos la vista del golfo de Nápoles.
Es un recorrido por las colinas, donde estuvo el primer asentamiento hacia occidente de los griegos. En realidad el nombre de Nápoles, viene de Neo- polis, ciudad nueva, ya que no se sabe todavía porqué, en un momento determinado, los griegos abandonaron su primer asentamiento, creando a muy poca distancia el nuevo.
Los recorridos suelen durar una hora, y puedes subir y bajar las veces que quieras del autobús. Después del recorrido y como ya era más o menos la una, decidimos irnos a comer, y lo hicimos en la Galería Umberto I, aprovechando también para visitar la plaza del Plebiscito, donde se encuentra el Palacio Real y un bonito templo.
De allí en autobús, nos fuimos al Museo Arqueológico, cuya visita es obligada. Tienen todo lo que encontraron en Pompeya y Herculano. Además hemos tenido la suerte de que se encontrara una exposición temporal de un pintor/ arquitecto llamado Lawrence Alma-Tadema, que nos ha encantado... Y ya a las seis hemos salido de allí medio muertos, pero contentos, y dando un corto paseo, ya que estamos muy cerca, hemos venido para casa a descansar. Mañana nos espera el viaje camino de Sicilia. Cruzaremos en barco el estrecho de Messina, camino de Acireale, pueblito cerca de Catania donde tendremos la base, con un listado de sitios pendientes para visitar que nos han dado. Por ejemplo, Parece ser que es obligado visitar Piazza de Armedina, que es una población a unos 90 kilómetros de Acireale y que nosotros ni habíamos oído hablar de ella, y tiene unos templos y mosaicos greco-romanos de lo mejorcito... Ya os contaremos y mandaremos fotos.
Y nada más. Besos para todos…
jueves, 14 de febrero de 2008
Camino del Sur
martes, 12 de febrero de 2008
Torticulis
Hoy Carmen amaneció con torticulis. Así que las visitas se han ralentizado un poco.
Mañana salimos para Roma. Trataremos de ver completos los museos vaticanos, Capilla Sixtina incluida. Puede ser un día estupendo.
Y pasado esperamos dormir en Nápoles, para seguir después camino del sur.
Estaremos una semana en Acireale, pueblo cercano a Catania, con la intención de recorrer toda la costa Este de Sicilia: Milazzo, Messina,Taormina, Augusta, Siracusa, Gela...
Para mi, es una zona preciosa de Italia, por donde estuve navegando mucho tiempo. Me ilusiona volver a sitios en los que estuve hace un monton de años y de los que guardo gratos recuerdos.
domingo, 10 de febrero de 2008
Me viene al pelo
Patente de corso, por Arturo Pérez-Reverte
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sábado, 9 de febrero de 2008
Perugia
La ciudad está situada sobre dos colinas, la Colina del Sole y la de Landoni. En la parte más elevada, Porta Sole se encuentra la ciudad antigua, rodeada por dos murallas las etruscas y las medievales. Las murallas etruscas rodean cinco de sus barrios, con siete puertas de acceso. Hay que tener en cuenta que Perugia está habitada desde el siglo X a.C, y fue etrusca desde el siglo VI a.C, pero en el siglo III a.C, ya paso a formar parte de la administración romana como la mayor parte de la región de Umbria. En el siglo I a.C, en tiempos de la guerra civil de Roma, la ciudad es presa de las llamas, ordenando su reconstrucción el Emperador Augusto, pasando a llamarse Augusta Perusia.
La verdad es que no pudimos recorrer la mayoría de sus barrios. Aunque teníamos un sol espléndido, el viento venía helado y Pachi se encontraba más cansado y protestón que de costumbre. Pero me ha prometido otra visita para marzo. Espero encontrar una cafetería donde pueda quedarse leyendo mientras yo me pierdo por sus calles.
Lo que si hicimos fue comprar chocolate. El chocolate de Perugia es famoso, es de sus más importantes industrias, incluso en Octubre tienen una feria sobre el chocolate. Todo el chocolate que compré fue negro, pero de diferentes sabores: Frutti delle Americhe (que son nueces, anacardos, almendras... recubiertos de chocolate negro), con gusto a arancia (naranja), solo chocolate, y el más exótico de todos, chocolate con gusto a peperoncino (si a guindilla) y lo curioso es que pica.
Besos,
Carmen
jueves, 7 de febrero de 2008
El Egregio
miércoles, 6 de febrero de 2008
Impresiones y comentarios prácticos
Burdeos es una maravilla. Francia esta limpia y cuidada.
Italia toda es una pura maravilla. Pero no está tan limpia ni tan cuidada.
Los franceses arrastraban fama de antipáticos. Han mejorado.
Los italianos son simpáticos y comunicativos, pero en las zonas turísticas, se están volviendo antipáticos.
No aguantan al guiri.
Y le masacran con los precios de los "aperos" turísticos vulgaris.
Florencia mucho peor que Roma.
Hay una porcelana/loza florentina con un diseño propio que es una preciosidad. Pero cuando te pones las gafas para leer la diminuta etiqueta donde te indica el precio, no puedes evitar aspirar fuertemente - como si te faltara la respiración - para reprimir después un grito de agonía, antes de salir huyendo...
Nuestra gente de Orvieto los mejores.
Ambos países están llenos de españoles - que no se de donde salen, pues son la mayoría estudiantes que en estas fechas deberían estar en el colegio o en la universidad-. Así que decidimos que serán becarios de Erasmus, que se lleva mucho
Las Autopistas/ autovías francesas muy buenas, con bastantes peajes.
Las italianas por el norte puro túnel y viaducto, una obra impresionante, pero hoy estrechas y con un trafico enorme. En su momento fueron las primeras y las mejores de Europa - empezaron en la época de Mussolini- hoy necesitan actualizarse. -Me pregunto si ya estarán amortizadas-
La gasolina cara en los dos sitios 1.30€ en Francia 1.25€ en Italia (hablo del gasóleo y precios medios) Así que llenar el depósito en Melilla y procurar que dure…
La comida: lo mires como lo mires sale cara si tienes que comer fuera todos los días, así que acabas comiendo en plan turista cutre – jubilata - de bocata.
Y en Orvieto procuramos comer en casa. Y ahí ya hablamos de cosas más serias como fabada, verduritas y esas cosas (a poder ser sencillita de hacer). Nuestras anfitrionas hacen una pizza que como dirían los jóvenes de hoy día está “divina de la muerte”.
En todo hay un antes y un después…
Adjunto el David de Miguel Ángel…unos añitos después.
Lo que pasa por liarse con la bailaora...
Solo para mujeres
El centro (Pz Duomo, Pz Signoria y calles adyacentes) estaba lleno de japoneses y estudiantes españoles (aunque los españoles estaban dispersos, creo que ganaban a los japoneses, siempre en grupo, por goleada).
En el Ponte Vecchio, además de las vistas del Arno, hemos contemplado los escaparates de las joyerías, había más de las que recordaba...
Y sobre todo hemos dedicado el día a disfrutar de las maravillosas estatuas que embellecen las calles florentinas y como una de las más maravillosas es el David, he querido regalaros esta imagen, solo para mujeres.
Besos.
Carmen
martes, 5 de febrero de 2008
Hoy Orvieto
Hola. Hoy apenas hemos salido. Bueno, yo me he levantado a las siete y media, como antiguamente, ya que tenía hora a las ocho en la peluquería. Antes de empezar el viaje me corte el pelo y me lo teñí de mi color, cosa que a Él no le gustó. Ya se sabe, los caballeros las prefieren rubias. Hoy quería que me cortara un poco las puntas para volver a dejarme una melena corta y que me dieran mechas. Explicarlo fue duro, conseguirlo imposible. No tengo ni idea de lo que me han hecho. El corte de pelo me gusta, creo que si va para melena, aunque no podría jurarlo. En cuanto al color..., se que mechas no me han dado, aunque tampoco podría decir que han hecho. El pelo está parecido...
Cuando he vuelto hemos salido a dar un paseo por Orvieto y hemos vuelto a comer a casa. Hoy hemos probado dos cosas nuevas. La masa de la pizza frita, que esta muy buena, y cuando hemos llegado a casa hemos encontrado en la cocina un plato con unos dulces caseros típicos de carnaval, que estaban buenísimos..., vamos que los probamos y nos los comimos todos.
Dentro de un rato saldremos. Hoy iremos a conocer il Pozzo de San Patrizio, hecho en 1527, con una profundidad de 53 metros. También podremos contemplar los restos de un templo etrusco de la zona y sobre todo las maravillosas vistas desde los balcones que dan a los acantilados de Orvieto. Mañana coloco una foto de ellos. Bueno lo haré mas tarde, ya que mañana nos vamos a Florencia.